| María quiso saber qué relación había entre ser mujer y el hecho de sangrar, pero su madre no supo explicárselo, simplemente afirmó que era normal y que de ahora en adelante tendría que usar una especie de almohada de muñeca entre las piernas, durante cuatro o cinco días al mes. Luego preguntó si los hombres usaban algún tubo para evitar que la sangre les corriese por los pantalones, pero se enteró de que eso sólo les ocurría a las mujeres. María se quejó a Dios, pero acabó acostumbrándose a la menstruación. Sin embargo, no conseguía acostumbrarse a la ausencia del niño y no dejaba de recriminarse por la actitud estúpida de huir de aquello que más deseaba. Un día, antes de empezar las clases, fue hasta la única iglesia de su ciudad y juró ante la imagen de san Antonio que tomaría la iniciativa de hablar con él. |
jueves, 3 de noviembre de 2016
Continuación Once Minutos
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UNA VIDA MUY CRUDA Y EN ALGUNOS LUGARES REAL ,PERO CREO QUE ESTA APRENDIENDO LA LECCIÓN; QUE SI NO HACE LAS COSAS CUANDO SE PRESENTAN EL HUBIERA NO NOS SIRVE DE MUCHO.ELLA APRENDIÓ MUY JOVEN.
ResponderEliminarTú lectura si que esta interesante quiero ver que más sigue
ResponderEliminarEsa María descubre lo que es la vida y sus procesos .
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